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viernes, 19 de julio de 2013

EL DESALOJO DE LOS ARGENTINOS



Informe devastador: "Una parte de la sociedad 'sobra' para este modelo"
ENTRE EL 20 Y EL 30% DE LA POBLACIÓN VIVE EN SITUACIÓN DE MARGINALIDAD ESTRUCTURAL
La presentación del informe final del amplio relevamiento realizado por un equipo de la Universidad Católica Argentina, que llevó por nombre 'Desajustes en el desarrollo humano y social', arrojó datos alarmantes. Conclusiones del tipo: "Sin planes sociales, uno de cada 10 argentinos sería indigente", o "una parte de la sociedad 'sobra' para este modelo económico", reiteran la gran deuda social que aún está lejos de saldarse tras una década que está lejos... de ganarse.
18/07/2013| 07:31
 
"Cuando uno escucha hablar de pobreza, yo los invitaría a que conocieran Haití. No hace falta llegar al país para ver la pobreza, se ve desde el avión". Inolvidable comentario de Cristina Fernández.

"A pesar de las mejoras sociales todavía estamos lejos de incluir a un proceso de desarrollo social a una parte de la sociedad 'sobrante', porque una parte de la sociedad 'sobra' para este modelo económico, y continúa vulnerable a la pobreza y en situación de marginalidad estructural".
Agustín Salvia, coordinador del informe de la UCA



CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Las cifras de pobreza en Argentina arrojan números alarmantes. Y no sólo en cantidad, sino también en su variación anual. La tasa de pobreza llegó al 24,5% en 2012, una suba del 1,6% con respecto al año anterior, según el informe anual del Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

El número es 4,5 veces mayor al de las estadísticas oficiales, ya que el Indec estimó que la pobreza fue del 5,4% durante el año pasado. A contramano de la UCA, los datos del Instituto registraron una caída de la pobreza desde el 6,5% en 2011.

Pero las diferencias no terminan allí. La divergencia entre los datos públicos y privados es de hasta cinco veces si se considera la cota máxima de la canasta básica, con una pobreza que afecta al 26,9% de las personas. "Los cálculos sobre pobreza e indigencia alternativos se apoyan en valorizaciones no oficiales aunque conservadoras", aclaran.

Si bien la tasa de indigencia tuvo una caída anual del 6,2 al 5,8% en 2012, resulta tres veces mayor a la del Indec, que fue del 1,5 por ciento.

Con todo, los planes sociales hoy esconden el número de indigentes. "Sin los programas, la indigencia afectaría al 9% de la población", dijo Agustín Salvia, investigador jefe y coordinador del Observatorio de la Universidad. Así, uno de cada 10 argentinos estaría bajo la línea de indigencia. 

Los programas de contraprestación laboral beneficiaron a un promedio de 504.000 personas con un presupuesto anual superior a $5.700 millones. La Asignación Universal por Hijo (AUH) cubre a 3,5 millones de niños, unas 1,8 millones familias receptoras de $511 mensuales a fines de 2012. Este presupuesto anual de $11.200 millones prácticamente duplica al que insume el conjunto de los planes con contraprestación laboral.

Un estudio de Federico Muñoz & Asociados estima que el impacto político de la asistencia social es más mito que realidad. "El medio millón de beneficiarios de planes de empleo financiados por el gobierno nacional apenas representa un 2% del universo total de votantes", aseguran.

El alcance poblacional es mucho mayor con la AUH, ya que "cerca del 10% del padrón electoral es –de alguna manera- beneficiario de la asignación, sea como padre o como joven facultado a votar". De todos modos, la consultora estima que "la universalidad del programa diluye su eficacia como herramienta clientelar".

Para Salvia, lo más preocupante del informe es que la situación sería aún más grave "sin sistemas de protección social". La Asignación Universal por Hijo (AUH) "no pudo reducir la problemática estructural para incluir a los sectores más bajos en una plataforma de desarrollo". 

La inflación en torno al 25% anual se presenta como uno de los mayores obstáculos porque "ataca a la salida de la pobreza". Los datos oficiales estiman que una persona hoy puede comer con 6 pesos por día. "Necesitamos un instituto de estadísticas que no esté al servicio de las necesidades partidarias, sino que analice el estado real de la situación socioeconómica", completó el sociólogo.

Además, tres de cada 10 hogares urbanos perciben que su ingreso total es insuficiente para satisfacer las necesidades de consumo. Y tan sólo el 15% de los hogares considera que tiene capacidad de ahorro, una caída del 2,2% con respecto a 2011. La capacidad se reduce al 4% de los hogares en los estratos muy bajos.

La UCA solía intercambiar información con el Indec hasta el 2006, e incluso se ayudaban mutuamente con los datos. "Todo cambió en 2007", dijo Salvia. Incluso antes de su publicación, la universidad presentaba el informe a la jefatura de Gabinete, pero aseguran que ya "no hay voluntad política para presentarlo".

El estudio privado realiza en 5.712 hogares e incluye a 19.000 personas que viven en áreas urbanas con más de 50.000 habitantes del Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Tucumán, entre otros. Los datos de pobreza e indigencia durante los tres primeros años del Bicentenario argentino (de 2010 a 2012) no contemplan las áreas rurales del país.

Aunque las desigualdades sociales se mantuvieron similares en los tres años analizados en la serie del Bicentenario, los hogares de jefes en empleos precarios o subempleados, con niños, del estrato social muy bajo y de villas o asentamientos precarios, presentaron "los valores más altos de déficit".

# El empleo, otro problema...

Si se cuenta a los desocupados, a quienes tienen empleos precarios o informales y a los trabajadores con ocupaciones por pocas horas semanales, resulta que el 56% de las personas económicamente activas tienen problemas laborales. Es decir: sólo 44% tiene un empleo pleno y con acceso a los derechos de la seguridad social, como la obra social, la previsión para la jubilación y el seguro de riesgos de trabajo.

Del total de personas que se definen como activas, el 35,3% tiene una ocupación precaria, lo que significa que hacen actividades con continuidad, pero sin participación en el sistema de la seguridad social. Otro 11,3% está subocupado de manera inestable, porque hace changas o tareas en forma temporaria, por lo general percibiendo bajos ingresos.

El índice, en este caso, aumentó en 2012 más de dos puntos en comparación con el 9% obtenido en el relevamiento de 2010. ¿Las causas? Un déficit en la creación de empleo formal en las empresas llevó a que un número de trabajadores se volcara a hacer actividades de subsistencia. Por otra parte, y tal como se había informado días atrás, para la UCA el desempleo resultó de 9,3% de los activos, una tasa más elevada que la informada por el Indec para el cuarto trimestre de 2012, de 6,9 por ciento.

Según destacó Salvia, los números muestran que las políticas de los últimos años no han sido estratégicas para lograr reducir en forma significativa la desigualdad social. De hecho, los déficits vinculados con las condiciones laborales, pero también con el acceso a los alimentos y con las condiciones de la vivienda y el hábitat, están concentrados en la población del estrato socioeconómico más bajo. Si se considera al 25% de los habitantes socialmente más vulnerables, resulta que sólo cuenta con pleno empleo el 12,4 por ciento. El índice trepa al 71,8% entre los trabajadores mejor ubicados en la pirámide social.

El empleo precario afecta al 40,7% entre quienes están en el estrato más bajo, contra una tasa del 23,8% en el sector mejor posicionado. El subempleo inestable no es relevante en la población de mayores ingresos, pero supera el 30% entre los más pobres.

Otro dato que es señal de precariedad e inestabilidad laboral es el llamado "índice de desempleo ampliado". Se trata del porcentaje de personas que estuvieron al menos una vez, durante el último año, sin ocupación. Esa tasa llegó al 24,1% de los trabajadores encuestados y trepó hasta el 37,7% entre el 25% más pobre.

El índice de trabajadores sin aportes a la seguridad social también muestra una gran disparidad. El problema afecta a una de cada cuatro personas en el sector social medio alto, y a más de ocho de cada diez en la parte baja de la pirámide.

La situación dispara su impacto en muchos aspectos que hacen a la calidad de vida. Sólo un ejemplo: más de la mitad de la población del estrato más bajo considera que sufre problemas de salud, en tanto que el índice es de 25,5% entre la población con mayor acceso a bienes y servicios.

"Un país normal no tiene al 39% de sus niños en la pobreza"

El candidato a diputado nacional por el FPCyS, Hermes Binner, aseguró que "un país normal no tiene al 39% de sus niños y adolescentes en la pobreza ni al 50 % de sus trabajadores precarizados", al participar de la presentación del informe en la ciudad de Buenos Aires.  

Según el sitio 'Sin Mordaza', el ex gobernador santafesino indicó que "en un país normal las estadísticas públicas son confiables y sirven de insumo para poder planificar e implementar políticas publicas eficaces y eficientes", y analizó que si "el gobierno sigue ocultando las cifras bajo la alfombra no hace más que seguir empeorando la situación". 

De lleno en el análisis del informe, el dirigente santafesino afirmó: "Un país normal no tiene al 38,8 % de sus niños y adolescentes en situación de pobreza y marginalidad. Ellos deben jugar y estudiar, en condiciones de hábitat que permitan su desarrollo con escuelas y salud publicas de calidad". "Si eso no sucede, la igualdad de oportunidades se transforma en utopía", reflexionó.

"Con casi la mitad de los trabajadores del país precarizados, no podemos hablar de una década ganada", continuó Binner, para luego insistir en la necesidad de que los trabajadores estén registrados "para gozar de obra social, vacaciones, aguinaldo y jubilación, que no es otra cosa que se cumpla la ley. Eso es lo que queremos para la Argentina".

"En una década donde nuestros productos alcanzaron valores internacionales históricos, es lamentable que mantengamos estos índices sociales. De allí que definimos a esta como la década de las oportunidades perdidas", argumentó Binner para concluir que "sólo con políticas públicas coherentes podemos avanzar en la inclusión social, para hacer de Argentina un país solidario, participativo y transparente".


EL DESALOJO DE LOS ARGENTINOS

Por Javier Cornejo
Agosto de 2009

Muchos conocemos a Juan Bautista Alberdi en el plano «constitucional». Poco conocemos al Juan Bautista Alberdi de los «escritos póstumos». Tal como su importantísima obra publicada en 1875 y que tituló: «Estudios económicos».
Interpretación económica de la historia Argentina y Sud América». En la página 43 se desprenden palabras de rigurosa actualidad: «La América del Sud está ocupada por pueblos pobres que habitan suelos ricos».

Después de esta observación elemental, el pensador argentino señala, como tesis de su obra, que «la Europa presta al suelo, no al hombre, cuando presta su dinero a los Estados de América del Sud».
El objetivo del acreedor, según Alberdi, es obtener la propiedad del suelo gravado en garantía de su deuda dineraria. Por eso, al momento de la ejecución de los bienes del suelo para obtener el pago de su crédito, exige el suelo desocupado de habitantes.

¿Y cómo se desaloja todo un continente?... se pregunta el autor. A ello responde: «Provocando guerras u otras calamidades por cualquier pretexto y sin ningún sentido». «Son así las guerras que han asolado a Paraguay y a Entre Ríos, que se han hecho con el oro de los ingleses» (página 91).
Si tomamos estos conceptos embrionarios como base analítica de lo que está ocurriendo actualmente en la República Argentina, constatamos que parece haber llegado la hora de la «ejecución de nuestra garantía» a favor de nuestro usurario acreedor, y debemos entregar el suelo libre de ocupantes. Así también, cooperar eficazmente para la entrega del inmenso potencial energético que significa nuestra Antártida y adyacencias, ofreciendo a quien resulte su propietario, el reservorio futuro de la humanidad.

De allí se infiere que se impone el «exterminio» de la población argentina, se debe entregar el suelo (es decir el patrimonio público y privado con sus recursos naturales intactos) libre de ocupantes.
El accionar se aceleró frenéticamente por medio de las herramientas actuales de exterminio. ¡Atrás y lejos quedaron los Ejércitos de ocupación con metralla, pólvora y fusiles! ¡A comienzos de 1800 ya Beresford los reemplazó por: letras de cambio, pagarés, acuerdos comerciales y tratados que se deben cumplir!

Las armas del exterminio funcionan a la perfección:
  • Guerra química: «Consumo de drogas» con proyecciones estremecedoras en nuestra juventud. Próxima despenalización de la tenencia; con lo que se abre la puerta a la legalización del tráfico total, pre-anunciada por lluvia de drogas en cielos salteños
  • Guerra bacteriológica: consumada con las pandemias, sin ningún control sanitario riguroso de sida, cólera, meningitis, hepatitis, mal de Chagas, fiebre amarilla, dengue, gripes en sus diversas variedades, y la nueva gripe medieval que ya hace estragos en China; vigentes en la pobreza creciente que asóla a nuestro país y que niegan los indicadores con precisas instrucciones. Desembocando en un incremento de la mortalidad infantil.
  • Desquicio educacional: aumento de una TV espúrea que cala el último rincón con su mensaje desintegrador.
  • Guerra económica: instrumentada en la siniestra cantidad de medidas y actos administrativos de «ajuste» de nuestros gobernantes.Incremento inusitado de muertes por accidentes en transportes públicos y privados: caos en el respeto a las normas de tránsito. Conductores bajo los efectos de todo tipo de sustancias.Total crisis institucional: en la que la imagen y autoridad de gobernantes se asimila en forma creciente al término «corrupción».

Inseguridad: como «normalidad» creciente

Guerra civil: en el mundo tenemos hartos ejemplos de guerras «provocadas». Piquetes y contra piquetes, pobres contra pobres. Ocupas contra ocupas.
Indefensión total a cualquier intención de ocupación de nuestro territorio por cualquier fuerza de ocupación extranjera. Inexistencia de las Fuerzas Armadas.

En este somero análisis constatamos la gravedad de una realidad que se nos oculta sistemáticamente y nos hace parecer que los acontecimientos que ocurren lo son por casualidad del devenir histórico, y no por una «causalidad» eficientemente provocada con el único fin de reducir y aniquilar a la población en un continente (Sudamérica Antártida) con los recursos naturales necesarios para la subsistencia y control de la humanidad del futuro.

Intentar tapar esta espantosa y concreta realidad, es un genocidio sin límites, por parte de nuestros gobernantes a los que sólo parece preocuparles la eternización en un poder de miserables.
Los conceptos de este comentario encuentran su basamento en la obra del Dr. Julio González: «Los tratados de paz por la guerra de las Malvinas». de agosto de 1998.
 

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