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miércoles, 15 de noviembre de 2017

El despojo de tu humanidad



Por qué es importante que los niños escriban a mano en un mundo de teclados
Los expertos creen que escribir a mano puede ayudar a los niños a prestar atención al lenguaje escrito
Los niños empiezan a usar móviles a una edad cada vez más temprana. Getty Images / EL PAIS
Existe una tendencia a infravalorar la escritura manual como una habilidad innecesaria, a pesar de que los especialistas han advertido de que aprender a escribir puede ser la clave para, en fin, aprender a escribir.
Más allá de la conexión emocional que los adultos podamos sentir con la manera en que nosotros aprendimos a hacerlo, hay un volumen cada vez mayor de estudios sobre lo que un cerebro que se está desarrollando con normalidad aprende mientras forma letras en la página, tanto en letra de molde o manuscrita como en cursiva. En un artículo publicado este año en el Journal of Learning Disabilities, los investigadores analizaban la manera en que el lenguaje oral y el escrito se relacionan con la atención y con las denominadas aptitudes de la "función ejecutiva" (como la planificación) en alumnos entre cuarto de primaria y tercero de secundaria con y sin discapacidades de aprendizaje. Virginia Berninger, catedrática de Psicología Educativa de la Universidad de Washington y autora principal del estudio, explica que las pruebas de este y de otros trabajos indican que "la escritura manual –formar letras– hace que la mente intervenga y puede ayudar a los niños a prestar atención al lenguaje escrito".
El año pasado, en un artículo publicado en el Journal of Early Childhood Literacy, Laura Dinehart, catedrática adjunta de Educación Infantil de la Universidad Internacional de Florida, analizaba varias posibles asociaciones entre la buena caligrafía y los resultados académicos: los niños con buena letra suelen tener mejores notas porque a los profesores les resulta más agradable leer sus trabajos. Los niños con dificultades para escribir pueden encontrarse con que consumen un exceso de atención en producir las letras, en detrimento del contenido.
Los niños con dificultades para escribir pueden encontrarse con que consumen un exceso de atención en producir las letras, en detrimento del contenido
Pero, ¿de verdad podemos estimular el cerebro de los niños ayudándolos a formar letras con la mano? Según Dinehart, en una población de niños con bajos ingresos, aquellos que tenían una buena motricidad fina relacionada con la escritura antes de los cinco años más adelante obtenían mejores resultados en el colegio. La autora pedía más investigación sobre la escritura manuscrita en los años preescolares y sobre las maneras de ayudar a los niños pequeños a desarrollar las capacidades que necesitan para "una tarea compleja" que exige la coordinación de distintos procesos cognitivos, motrices y neuromusculares.
"El mito de que la escritura manual no es más que una aptitud motriz es totalmente erróneo", afirma Berninger. "En ella utilizamos partes motrices de nuestro cerebro, y también planificación y control motrices, pero hay una región cerebral crucial en la que coinciden la visión y el lenguaje. Es el giro fusiforme. En él, los estímulos visuales se convierten efectivamente en letras y palabras escritas".

Letras y formas

La investigadora asegura que hay que ver las letras con el "ojo de la mente" para trazarlas en la página. Las imágenes cerebrales muestran que la activación de esta región es diferente en niños con dificultades para escribir a mano.
Los escáneres funcionales de cerebros de adultos han revelado una red cerebral característica que se activa cuando leen y que incluye áreas relacionadas con los procesos motrices. Eso ha hecho pensar a los científicos que el proceso cognitivo de la lectura puede estar conectado con el proceso motor de formación de las letras.
Karin James, catedrática de Ciencias Psicológicas y del Cerebro de la Universidad de Indiana, realizó escáneres cerebrales de niños que aún no sabían escribir en letra de molde. "Sus cerebros no distinguen las letras; reaccionan ante ellas igual que ante un triángulo", observaba.
Una vez que se enseñaba a los niños a escribir, los patrones de activación cerebral en respuesta a las letras mostraban una actividad mayor de la red de la lectura, incluido el giro fusiforme, junto con el giro frontal inferior y las regiones parietales posteriores del cerebro que los adultos utilizan para procesar el lenguaje escrito, aunque los niños estaban todavía a un nivel muy inicial como escritores.
"Las letras que producen por sí mismos son muy caóticas y variables, y eso es algo verdaderamente bueno dado cómo aprenden los niños", dice James. "Parece ser una de las grandes ventajas de escribir a mano".
Los especialistas en escritura manual se han esforzado en responder a la pregunta de si la letra cursiva confiere aptitudes y beneficios especiales más allá de las ventajas que proporciona la letra de molde. Beringer cita un estudio de 2015 que indica que, si se empieza aproximadamente en cuarto de primaria, la capacidad de escribir en cursiva da ventaja a la hora de deletrear y redactar, quizá debido a que los trazos conectados ayudaban a los niños a conectar las letras formando palabras.
En los niños pequeños con un desarrollo normal parece que teclear las letras no genera la misma activación cerebral. Por supuesto, a medida que nos hacemos mayores, la mayoría de nosotros pasamos a escribir a máquina, aunque, igual que muchos de los que enseñan a alumnos universitarios, yo misma me he enfrentado al tema de los ordenadores portátiles en clase más porque me preocupa que la atención de los alumnos se distraiga que por fomentar la escritura manual. No obstante, según los estudios sobre la toma de apuntes, parece que "es menos probable que los estudiantes universitarios que escriben en un teclado recuerden los contenidos y sepan reproducirlos que si escriben a mano", afirma Dinehart.
Según Berninger, la investigación indica que los niños necesitan una formación introductoria en letra de molde, a continuación dos años de aprendizaje y práctica con la letra cursiva que empezarían en tercero de primaria, y luego algo de atención sistemática a la mecanografía a ciegas.
Es muy probable que utilizar un teclado, y especialmente aprenderse las posiciones de las letras sin mirar las teclas, se beneficie de las fibras que se intercomunican en el cerebro, ya que, a diferencia de lo que ocurre con la escritura manual, los niños utilizan las dos manos para teclear. "Lo que defendemos es que se enseñe a los niños a ser escritores híbridos", precisa Berninger. "Primero a escribir a mano, por la lectura, ya que la escritura manual facilita un mejor reconocimiento de las letras; luego, la letra cursiva para el deletreo y la redacción; a continuación, empezando en los últimos cursos de primaria, la mecanografía a ciegas".
Como pediatra, creo que se trata de otro caso en el que deberíamos tener cuidado de que la fascinación del mundo digital no prive de experiencias importantes que pueden tener impactos reales en los cerebros en rápido desarrollo de los niños. Dominar la escritura manual, aunque sea con mala letra, es una manera de hacer tuyo el lenguaje escrito en sentido profundo.
"En conjunto, mi investigación se centra en cómo el aprender e interactuar con el mundo utilizando nuestras manos tiene efectos realmente importantes para nuestra cognición", concluye James; "en que escribir a mano cambia la función cerebral y puede cambiar el desarrollo del cerebro".
© New York Times News Service.


MUTILACIÓN PSICO-MOTRIZ


Dr. Javier Cornejo   Mayo de 2016

El peligroso mundo en el que cada día nos internamos más y más, sutil y continuamente nos presenta simplificaciones técnicas, para incentivo de un hedonismo que nos sumerge en el falso "mundo feliz consumista" con el que se nos anestesia constantemente (pastilla roja o pastilla azul).
Por un lado, el bombardeo de toda una maquinaria tecnológica que altera nuestras funciones cerebrales orientadas por una estimulación neuronal con un claro objetivo, lograr un funcionamiento "repitente" y no "analítico" de las células cerebrales. Es decir: repetir y no pensar.
A ello se suma el consumo de substancias, legales o no legales, fármacos autorizados, pero, de un consumo totalmente masivo en todos los estratos sociales y etarios.
En este aquelarre de influencias, se reformula nuestro idioma con un premeditado objetivo de su destrucción en su reemplazo por signos y símbolos que configuran la nueva forma comunicacional de la "red".
Tomando las palabras del Dr. Julio González:

Cambiando el idioma se cambian las palabras.

Cambiando las palabras se cambian las ideas.

Cambiando las ideas se cambian los conceptos.

Cambiando los conceptos se cambian las conciencias y las conductas.

Cambiando las conciencias y las conductas, se cambian nuestras expresiones artísticas, poéticas, musicales, se cambia nuestra tradición, nuestra moral y nuestra religión.

O al decir Miguel de Unamuno: "La lengua es la sangre del espíritu. En el idioma va implícita cierta filosofía, un cierto modo de concebir, y aun más que de concebir, de sentir la vida. Sean cuales fueren los cruces de razas, sea cual fuera la sangre material que a la primitiva se mezcla, mientras un pueblo hable en español, pensará y sentirá en español también".
Por ello es esencial la construcción de un país en base al idioma, es decir que a partir de las lenguas nacen los pueblos, y no a la inversa que a partir de los pueblos nacen las lenguas. Indudablemente el lenguaje tiene un valor superior al razonamiento, del lenguaje proviene todo el "hacer".
El "verbo" es el sonido o sonidos que expresan una idea.  "Idea" es el primero de los actos de entendimiento referidos al conocimiento de una cosa, o imagen que del objeto recibido queda en la mente sin borrarse, con lo que se forma el "concepto" siendo la idea que concibe o forma el entendimiento, pasando a la "acción" siendo el ejercicio de la palabra, es el efecto de hacer.
En definitiva, el verbo determina la idea, esta acuña el concepto, y el concepto conduce a la acción que hace efectiva todas las etapas del conocimiento humano. Tal es como el Dr. Julio González sintetiza el cap. 1 del Evangelio de San Juan
¿MUNDO FELIZ?
Al actual momento de auge tecnológico comunicacional se suma que pocos leen libros. Y los que leen, saltean la lectura de los contenidos, sin respetar el orden establecido por el autor entre la primera y la última hoja de lo escrito.
Ya Ray Bradbury (autor de Crónicas Marcianas) en su novela "Fahrenheit 451" (la temperatura a que arde un libro 232.8 ´C) nos cuenta la historia de un bombero encargado de quemar libros, porque los gobiernos "ven contraproducente que los humanos lean, pues esto les impide ser felices y lleva a la angustia".
Cuando publicó sus obras en 1953 describe una sociedad consumista "en la que la deuda es casi una obligación y se refiere a los programas que ve en televisión como toda familia, una sociedad indiferente ante lo que les sucede a los demás, incluso, indiferente ante sí mismos, más preocupados por la realidad irreal, que les ofrece su televisor, que por su propia vida".
 Una lucha entre la programación mental y la realidad, entre el "efecto oveja" y el pensamiento crítico, que hoy es llevado a un extremo de "realidad virtual" en una total fusión entre lo cierto, lo real, y lo holográfico artificialmente provocado, planteo que bien fuera presentado oportunamente por la película Matrix: "puedes conocer el camino… el tema es transitarlo".
ORDENADORES
Hoy para comunicar nuestras ideas necesariamente apelamos a la presión dactilar sobre un teclado pre- establecido que proyecta su resultado a nuestra vista en una pantalla que nos enfrenta. No existe articulación alguna de transmisión de nuestra propia personalidad. Cualquiera que presione el teclado obtendrá la representación de las letras en la pantalla en exacta e igual forma.
No ocurre lo mismo con la cadencia que se produce en la representación de ideas y conceptos en una hoja producto de la manual escritura. Sea con cualquier elemento, especialmente con lapicera de pluma y tinta. El funcionamiento mental de formación de las letras, palabras, presión sobre el papel, resulta producto de un diferente y esencial proceso del conocimiento en que se encuentra inmerso el autor.
Tal proceso resulta totalmente borrado, cerebralmente anulado, en quienes a corto plazo serán totalmente incapaces de transmitir sus pensamientos a través de una escritura en envolvente cadencia de movimiento, dibujo y construcción de cada palabra. Será imposible sin un teclado pre- establecido en el que posiblemente otros sean los símbolos que sinteticen los sonidos guturales de un idioma del futuro que ya avizoramos cercano, producto de esa "irrealidad real" del mundo global que tecnológicamente nos atenaza y del que parece no podremos escapar. Sin que haya un idioma que nos rescate de una "babel" de incomprensión, de estallidos de emociones y personalidad de un humano camino a una "inteligencia" artificial incorporada a una robotización cada día más cercana.




 "El conocimiento no entiende de clases sociales"
15 de noviembre de 2017
Daniel Barraco, presidente del centro de divulgación cordobés Plaza Cielo y Tierra

Es físico y cultor de un eclecticismo que lo llevó a incursionar en los proyectos más diversos. Ahora dirige un parque temático, en sintonía con su tarea en la difusión de la ciencia. Aquí, reflexiona sobre los procesos de democratización del conocimiento y cómo cultivar el pensamiento crítico.
Daniel Barraco fue decano de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación de la UNC. 
Imagen: Jorge Larrosa
En la actualidad, el físico Daniel Barraco preside el proyecto Plaza Cielo y Tierra, una iniciativa de la Universidad Nacional de Córdoba y el gobierno provincial cuyo objetivo es divulgar el conocimiento científico. Aunque siempre estuvo ligado al mundo académico –fue decano de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (Famaf) en dos ocasiones– se destaca por un eclecticismo casi natural que lo empuja a meter sus narices en campos bien diversos. Nació entre libros de derecho y economía, pero se decidió por los números porque "son tan complejos que sentía que no podía aprenderlos en otro sitio que no fuera la universidad".

Así, este amante de los anticuarios, investigó el universo y las ondas gravitacionales porque se sentía atraído por la física teórica, luego se incorporó al campo de la generación de baterías de ion-litio "porque quería incursionar en el desarrollo tecnológico" y, como sus días siempre tuvieron más de 24 horas, también le quedó tiempo para apasionarse por la divulgación y la comunicación pública de la ciencia. Desde aquí, pese a haber escrito varias piezas en medios gráficos nacionales y de haber participado en ciclos de televisión y radio, el último de sus tesoros lo constituye el parque temático, del que se ubica como uno de sus máximos impulsores y que hoy dirige desde la Ciudad Universitaria cordobesa. Aquí, reflexiona acerca de los procesos de democratización del conocimiento científico y recupera la centralidad que implica cultivar el pensamiento crítico.

–Usted es un auténtico todoterreno, dueño de una curiosidad indomable. ¿Podría narrar cómo se produce ese proceso de búsqueda constante que lo caracteriza? 

–Cuando dejé el decanato de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación en 2011, circunscribí mis intereses en un proyecto personal distinto. De este modo, si bien en el pasado me había interesado por el estudio de las ondas gravitacionales, la relatividad general y los agujeros negros (compartía grupo con Gabriela González, ex vocera del proyecto LIGO que recientemente obtuvo el Nobel en Física) decidí incursionar en el área de las tecnologías. 
–¿En qué campo?

–Había advertido que nadie trabajaba en baterías de ion-litio en Argentina, salvo por el doctor Arnaldo Visintin de la Universidad Nacional de La Plata. Junto a él comenzamos a trabajar en las aplicaciones del litio para fabricar insumos para baterías. En la actualidad, conformamos un equipo de muchos investigadores pero al principio éramos un puñado.

–Además de la investigación en física y de los estudios sobre litio, desde 1995 hace divulgación científica.

–Sí, es que desde siempre me interesó pensar en la posibilidad de democratizar las condiciones de acceso y participación en las actividades científicas. La idea de contar con una elite que pretende manejarlo todo y que ilumina con su conocimiento al resto del pueblo no tiene mucho sentido. De este modo, si cultivamos una visión razonable y amplia para nuestras sociedades, se vuelve fundamental el contacto con la ciencia para la emergencia del pensamiento crítico. 

–¿Qué es el pensamiento crítico?

–Es aquello que faculta a las personas para advertir cómo, de manera permanente, se desarrollan procesos de manipulación. En la actualidad, esta actividad ha pasado a constituirse en una ciencia: el marketing. Hoy en día se tienen tantos conocimientos de los ciudadanos a partir del big data, que los modos de control que se ejercen sobre la ciudadanía se tornan muy palpables. Por ello, tener conocimiento equivale a ganar libertad, porque se incrementan las oportunidades y los espacios para tomar decisiones. Me refiero a aprender a revisar las fuentes, a pensar de forma lógica, a realizar comparaciones y análisis que contribuyen a crear un juicio independiente en la ciudadanía. 

–Los ejercicios de manipulación sugieren que el conocimiento es una forma de poder.

–Estoy de acuerdo. Cuando el conocimiento se concentra en pocas manos se convierte en una atribución minoritaria; en cambio, si está diluido se transforma en un derecho muy valioso, representado en la libertad de acción y pensamiento. 

–¿Qué otras razones, además de la libertad, justifican la necesidad de comunicar la ciencia?

–Vivimos en un mundo cuyo futuro es terriblemente incierto, con una velocidad de cambio apabullante. En ese horizonte –que se parece a una caja negra– solo podemos identificar pocas referencias. En efecto, evitar ser manipulado, aprender a pensar y valorar el conocimiento, son acciones medulares que se deben explotar. Las máquinas nos sustituyen a cada paso y los proyectos de la sociedad futura se tornan menos palpables y definibles.

–Sin embargo, hay muchos que creen que las máquinas no sustituyen a la creatividad de las personas. ¿Usted qué piensa?

–Pienso que los avances en el campo de la inteligencia artificial demuestran ciertas dosis de creatividad. Es cierto que por ahora existen límites en actividades vinculadas al pensamiento, la espontaneidad y la reflexión. Por otra parte, más allá de las máquinas y el trabajo, hay que comenzar a visualizar qué vamos a hacer con nuestro tiempo libre en las próximas décadas. Desde aquí, compartir el conocimiento será una actividad muy importante y beneficiosa para nuestros habitantes. 

–¿A los argentinos les interesa la ciencia?

–Por supuesto que sí. Si uno quiere que las personas se interesen por la ciencia, es necesario desarrollar estrategias para poder despertar fascinación.

–¿Cuáles son las claves, entonces, para poder causar fascinación? Hay quienes dicen que las ciencias ya son interesantes por sí solas, que no hace falta demasiado esfuerzo por parte de quien comunica.

–Sí, estoy de acuerdo. Sin embargo, en algunos casos, las personas no incorporan por sí solas lo fascinante que es el conocimiento y requieren de alguien más que les muestre. Por ejemplo, cuando los niños ingresan a la Plaza Cielo y Tierra se maravillan al observar el firmamento, porque provienen de sitios urbanizados y jamás han tenido la chance de mirar las estrellas con detenimiento. Lo mismo ocurre cuando se hipnotizan al seguir el ritmo de la marcha del péndulo de Foucault. 

–¿De qué manera es posible que las clases populares participen del conocimiento? 

–Pienso que si bien la ciencia es una práctica con mayor presencia en las clases medias, la sorpresa que causa el conocimiento no entiende de clases sociales. A menudo, el impacto es tan grande que despierta vocaciones científicas e ideas maravillosas. En muchos casos, los mejores emprendimientos surgen de los sectores más humildes ya que al no tener las necesidades básicas satisfechas deben desarrollar soluciones provenientes desde el ingenio. 

–¿Qué es lo que más le gusta de divulgar?

–El hecho de contar historias me resulta maravilloso. También hay que ser sincero y admitir que, más allá de todos los beneficios sociales que enumeré antes, es algo que disfruto de manera individual. Es decir, no solo hago divulgación porque tengo un espíritu generoso sino porque también lo disfruto. De la misma manera que a cualquier artista le gusta mostrar sus obras de arte, a los científicos nos gusta compartir lo que sabemos. 



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