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martes, 7 de abril de 2020

Exhibición “para la galería” en tiempos del Coronavirus


DEFAULT DE LA DEUDA INTERNA PARA PAGAR DEUDA EXTERNA
Por Héctor GIULIANO (6.4.2020)

El hermetismo prácticamente total que rige sobre las negociaciones en curso para reestructuración de la Deuda Pública – centrado en la Deuda bajo Legislación Extranjera – hace que se le dé más relevancia de la que corresponde a las pocas noticias comparativamente menos importantes en materia de re-endeudamiento del Estado.
Algo de esto acaba de ocurrir con el anuncio producido ayer por la noche sobre reperfilamiento de una parte de la Deuda bajo legislación nacional.
Hoy se conoció el texto del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 346/2020  - publicado en edición extraordinaria del Boletín Oficial (BO) del domingo 5.4 - que  dispone básicamente lo siguiente:

a) La norma sanciona un default[1] que alcanza parcialmente a la Deuda Interna en Moneda Extranjera pero no a la Deuda Externa, cuyo proceso de renegociación sigue su curso por separado.
La estrategia del gobierno Fernández en esta materia es continuar privilegiando el cumplimiento  de la Deuda Pública con los Acreedores Externos – Privados (los nuevos Fondos Buitre) y Organismos Multilaterales de Crédito (básicamente FMI) – a cambio de continuar en Default Técnico por la Deuda Interna.[2]

b) Unos 10.000 MD[3] de la Deuda Pública bajo Legislación Nacional pero emitida en Moneda Extranjera, que tienen vencimiento próximo por concepto de Capital e Intereses a pagar, se reperfilan o difieren en su cumplimiento hasta el 31.12 de este año, es decir, que pasan al ejercicio siguiente.
Este monto equivale a sólo el 5.5 % de la Deuda Total bajo Ley Local, que es de 180.500 MD, o el 6.4 % de la Deuda Interna Total, que es de 155.900 MD (casi 156000).[4]
El disparador de este Decreto del Poder Ejecutivo (PE) – en el marco de la crisis financiero-fiscal por la pandemia del Coronavirus (Covid-19) – sería la proximidad de fuertes vencimientos de Deuda Interna a partir de principios de Mayo, correspondientes a Bonar 20 y 24, del orden de los 5.000 MD o más.
Con esta maniobra de reperfilamiento o pateo hacia delante de tales vencimientos domésticos (la mayoría de los cuales corresponden a pago de Intereses),[5] el gobierno Fernández aspiraría a reservar más fondos para seguir atendiendo los servicios de la Deuda con los Acreedores Externos, como lo viene haciendo hasta ahora conforme a la fórmula de "pagar mientras se negocia".

c) Este nuevo reperfilamiento de títulos públicos – que reitera los diferimientos ya realizados por la administración Macri desde Agosto pasado  (después de las PASO) y los de la actual administración Fernández a partir de Diciembre – implica en forma inequívoca un Default Técnico de la Deuda por tratarse de un cambio unilateral (no voluntario) de las condiciones contractuales de las obligaciones del Estado y como tal agrava la calificación por Riesgo-País, que hoy está en el orden de los 4.000 Puntos Básicos (PB ≡ a 40 puntos porcentuales de recargo teórico por sobre las tasas mundiales de referencia en el hipotético caso que nuestro país quisiera colocar Deuda Nueva en los Mercados Internacionales).
Las Agencias Calificadoras de Riesgo y los Organismos Internacionales, sin embargo, son "tolerantes" con este tipo de Default al que denominan Default Selectivo que – lo mismo que la postura básica del gobierno Fernández – sirven para enmascarar la verdadera situación de Insolvencia de la Argentina y prolongan, por ende, una ficción de capacidad de repago que no existe pero que sirve como carta de negociación más fuerte a los Acreedores financieros del Estado.

d) El Decreto exceptúa de este diferimiento una serie de títulos del Tesoro, que identifica en el Artículo 2, pero – detalle fundamental – nada se dice ni se sabe acerca de quiénes son los Acreedores alcanzados por esta medida de prórroga, de modo que no es posible saber los tenedores que se benefician o perjudican por la medida.
Es uno de los aspectos clave – repetidamente señalado por el autor de esta nota – en el sentido que mientras se mantenga la complicidad de las autoridades con el anonimato de estos acreedores no se puede dilucidar este interrogante central, tanto de ésta cuota-parte de la Deuda (la Deuda Interna) como de la Deuda Total del Estado, que se mantiene de común acuerdo en secreto como "regla de hierro".

e) Como punto complementario del anterior cabe resaltar que el inciso i) del Artículo 2 del Decreto exceptúa especialmente de este diferimiento de Deuda Interna en Dólares a las Letras intransferibles en poder del BCRA y a las Letras suscriptas en forma directa por el FGS de la ANSES pero esta "aclaración" es confusa porque el gobierno justamente refinancia continua y sistemáticamente este tipo de obligaciones de la Deuda Intra-Estado, capitaliza la gran mayoría de los intereses devengados y/o suscribe nuevas obligaciones en forma permanente.
Por otra parte, su mención no resulta necesaria porque el Ejecutivo ya tiene facultades para poder adoptar estas acciones y de hecho lo está haciendo aunque ahora, según el Decreto, "pudiera" – porque la norma no lo prohíbe – seguir haciéndolo.
Hasta aquí las principales observaciones y/o comentarios que puedan formularse en base a una primera lectura del Decreto 346/2020, editado ayer, y cuya real importancia parece relativa.

En síntesis:
1. El Decreto dispone un Default Parcial sobre vencimientos de Capital e Intereses de la Deuda Interna en Moneda Extranjera que no afecta las negociaciones en curso por la reestructuración de la Deuda Externa con Acreedores y FMI sino que, por el contrario, garantiza a dichos acreedores que nuestro país dispondría así comparativamente  de más divisas para poder mejorarles la futura Oferta de Canje.
2. De hecho, no pueden evaluarse los alcances prácticos de este nuevo reperfilamiento de Deuda – negativos o positivos - porque no se conoce a qué acreedores involucra dado que tales acreedores, con la complicidad de las autoridades, permanecen en secreto.
3. En lo tocante a la Deuda Intra-Estado (caso BCRA, FGS ANSES y/o Bancos Oficiales) no sería necesario disponer acciones por Decreto del PE ya que éste se encuentra siempre autorizado para manejar discrecionalmente las obligaciones del Sector Público y así lo está haciendo sistemáticamente desde hace años.
En este contexto, es probable que la prórroga de pagos al 2021 por parte del gobierno Fernández sea una exhibición "para la galería" en tiempos del Coronavirus,  sin mayor importancia en sí misma pero también una señal favorable a los Acreedores Externos mostrando la mejor voluntad de "pago mientras se negocia"[6] y garantizando a la vez que los pagos que se liberan de la Deuda Interna van a servir para reforzar los de la Deuda Externa.

Lic. Héctor L: GIULIANO
Buenos Aires, 6.4.2020
Archivo: GIULIANO ARTICULO 2020 04 06 DECRETO 346.


[1] La palabra Default significa incumplimiento y se aplica a todo cambio unilateral que se produzca en relación con las obligaciones originales, como en este caso la prórroga de las fechas de vencimiento de los títulos.
[2] El fallecido Ingeniero Álvaro Alsogaray – uno de los referentes contemporáneos más importantes del Liberalismo Argentino – en la época de la Crisis de Deuda de 1989 había definido una posición análoga acerca del default de las obligaciones del Banco Central (BCRA) – el llamado Plan Bonex, cuando estaba al frente de dicho organismo el Dr. Rodolfo Rossi, que había sido su Economista Jefe – diciendo que ante una situación de crisis financiera siempre, como regla, había que cumplir primero con la Deuda Externa antes que la Interna.   
[3] Las abreviaturas MD/M$ y B$ significan Millones de Dólares/Pesos y Billones de Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.
En algunos casos, los importes – en Pesos y en Dólares – pueden mostrarse con su equivalencia (≡).
[4] En el día de la fecha el Ministerio de Economía (MECON) – a través de la Secretaría de Finanzas (SF) – editó en su página web el Informe Trimestral de Deuda Pública de cierre del año pasado, al 31.12.2019.
De este Informe surge – entre otros datos – que el stock de la Deuda del Estado Central es de 336.000 MD (≡ 20.13 B$), de los que prácticamente la mitad es Deuda Externa (48.6 %) según el criterio de Residencia del Acreedor.
Por Tipo de Moneda, en cambio, la relación es muy diferente porque el 78 % (casi el 80) de la Deuda está en Moneda Extranjera y el restante 22 % está en Pesos.
Las sucesivas devaluaciónes durante la administración Macri han llevado a que el incremento de la Deuda Interna en Pesos tuviese una fuerte licuación, que medido en dólares beneficiaba al Tesoro y perjudicaba a los tenedores de tales acreencias; con el significativo detalle que gran parte de ese tipo de Deuda en Moneda Local está en manos de la ANSES (a través del FGS-Fondo de Garantía de Sustentabilidad) y otros acreedores de la Deuda Intra-Estado; mientras que la Deuda Interna en Pesos con Acreedores Privados está mayoritariamente resguardada por cláusulas de ajuste o indexación del Capital.
[5] Se estima que los pagos diferidos por el Decreto 346/2020 alcanzan unos 9.800 MD, de los cuales 8.400 corresponderían a Intereses; esto es, una forma intermedia o indirecta de "capitalización" dado que estos títulos devengan las tasas más altas del mundo y por ende resultan muy lucrativos para los tenedores de bonos en moneda extranjera cuando el dólar local está hoy estabilizado y las tasas de interés han bajado drásticamente en el Mundo.
Dicho con otras palabras: que tanto en el caso de la Deuda Interna como de la Externa no es problema grave para los acreedores financieros cualquier reperfilamiento porque se produce mientras continúan con la percepción de altísimos intereses.
[6] Tal como ha sido calculado en trabajos anteriores, se estima solamente por concepto de Intereses, entre el Tesoro y el BCRA afrontan Intereses a Pagar del orden de los 6.000 M$ diarios o más (≡ a unos 100 MD/Día), la gran mayoría de los cuales se capitaliza por anatocismo.
Sin considerar aquí los vencimientos de Capital, que se refinancian en su totalidad a medida que van cayendo los plazos. 


Entre Guatemala y Guatepeor


7 DE Abril 2020 Héctor Giuliano
Poco más temprano o tarde el estado de emergencia por la pandemia del coronavirus cesará y entonces, si no ya mismo, el Gobierno, en el marco de la crisis financiera estructural por el sistema de la deuda perpetua, deberá tomar medidas muy importantes.

Predecir el futuro en estas circunstancias es tarea imposible pero algunas proyecciones básicas tentativas pueden hacerse sobre la base de una pura lógica, al menos en tres campos relacionados entre sí: el de la situación económica general, el de las finanzas públicas en particular y el de la cuestión monetaria que las vincula.
Recesión económica
La recesión económica generalizada que se vive en la actualidad está teniendo consecuencias demoledoras sobre la mayor parte de la actividad comercial, productiva y de servicios; y todo efecto rebote que se produzca con el levantamiento de las actuales medidas de excepción -según cuándo y cómo las mismas se produzcan- no solo puede ser transitorio sino que no garantiza una recuperación inmediata y sostenida frente a la situación existente -salvo el ámbito de los consumos directos- y además no recuperaría el lucro cesante por los días de paro total que se han perdido. Igualmente, poco puede preverse acerca de una reactivación del crédito bajo las actuales condiciones recesivas y el paro consecuente de las decisiones de inversión, en un caso típico de trampa de liquidez (no demanda de préstamos).
Es más, esta reactivación puede venir acompañada por el peligro cierto de aumentos de precio, a menos que se dicten e instrumenten severas medidas de control por vía de mayor intervención del Estado.
Notablemente, en medio de esta terrible crisis económica, la actividad financiera no se ha detenido en sus ganancias porque los títulos públicos y las operaciones financiero-bancarias en general no han dejado de percibir sus utilidades. Ergo, las consecuencias comerciales, económicas y financieras lógicas e inexorables de las drásticas medidas adoptadas por la pandemia del COVID 19 son las de una recesión generalizada.
Déficit fiscal
La crisis de deuda y su agravamiento sustancial por efecto del coronavirus pesan no solo sobre la actividad privada sino particularmente sobre las finanzas públicas:
a) El Estado aumenta en forma extraordinaria los gastos, especialmente los sociales, sanitarios y de seguridad, y las distintas formas de subsidios.
b) Se reducen fuertemente los ingresos fiscales, como resultado del paro de la actividad económica general y también de las moratorias y/o exenciones tributarias y previsionales.
c) Con esta combinación, bajo una gravísima crisis estructural de deuda pública ya existente, el déficit fiscal pasaría a niveles impredecibles.
Y esto último es válido también para provincias y municipios; e incluso para gran parte de los servicios públicos (como el caso del transporte, por ejemplo).
¿De dónde va a salir la plata para cubrir este desequilibrio sustancial de las finanzas del Estado?
Deuda o emisión monetaria
El dilema simple y de fondo que se plantea es si este aumento del déficit fiscal va a ser cubierto con más endeudamiento público o con emisión controlada de dinero. La refinanciación ligada al reperfilamiento o pateo para delante de los plazos de vencimiento de las obligaciones impagables del Estado no solo no constituye una solución al problema argentino sino que, por el contrario, lo agrava.
Se trataría, en los hechos, de otra entrada más en el "callejón sin salida" de nueva ola de endeudamiento en gran escala de nuestro país y del mundo conformado a imagen y semejanza de los intereses del capitalismo financiero internacional. (Cualquiera haya sido la causa accidental o provocada de la actual pandemia de COVID 19 el sistema financiero internacional está contemplando justamente eventuales medidas de "asistencia" a nivel planetario, en coordinación con la banca internacional que jugaría un rol clave al amparo de un posible nuevo régimen de endeudamiento global.
El dilema es "más endeudamiento o emitir moneda nacional".
Es el momento de una suerte de ser o no ser para el destino económico-financiero del Estado argentino.
Por un lado, la necesidad y conveniencia de salir de la trampa de deuda en que nuestro país está metido y de su mecanismo de dependencia financiera perpetua y por otro, la necesidad de preservar el valor de la moneda de la patología de la inflación.
Una cosa es emitir para pagar intereses de la deuda pública como se hace ahora a través del BCRA y otra muy distinta es emitir para financiar la construcción de una obra pública, que da lugar al aumento de la producción y el empleo nacional.
Siguiendo las reglas de una sana lógica monetaria la inflación se produce cuando los medios de pago (la cantidad de dinero en la economía) aumentan en forma desproporcionada contra el aumento de la producción o la riqueza (producto bruto, PBI o PIB).
El Estado tiene tres fuentes básicas y clásicas de financiamiento: la recaudación tributaria (impositiva y previsional), la emisión controlada de dinero y la deuda pública.
Mientras las dos primeras fuentes, en principio, no tienen costo directo para el Estado fuera del gasto de diseño e impresión de los billetes en el caso de la emisión, la tercera (que de ser otrora un recurso extraordinario ha devenido ahora un recurso "normal" y permanente) sí lo tiene, por el peso de los intereses de la deuda.
Se llega así a la paradoja de que como en el caso argentino cuando este costo de la fuente deuda resulta excesivo e impagable termina siendo necesario aumentar las otras dos fuentes para cubrirlo, con el consiguiente efecto de la mayor carga tributaria y de la deuda como factor de emisión inflacionaria.
Ante este problema el presente trabajo deja planteado esencialmente tres cosas:

* La conveniencia de utilizar la emisión monetaria antes que continuar la política financieramente suicida de seguir tomando deuda pública sin capacidad de repago.

* La necesidad y conveniencia de apelar a una variante de moneda paralela de tipo inconvertible para poder disponer de fondos alternativos que sirvan para cubrir los gastos de funcionamiento del estado y la movilización de la economía nacional.

* La necesidad de emplear una forma socio-económicamente "incruenta" de equilibrio de las cuentas públicas evitando las tradicionales consecuencias recesivas de los planes de ajuste fiscal.

Y es muy importante -y también urgente- que estas cosas se piensen, se discutan y se trate de instrumentarlas en el país antes que las nuevas tendencias en ciernes impongan supuestas "soluciones globalizadas" en la cuestión de la deuda.


lunes, 6 de abril de 2020

Si el virus muta, que sentido tiene la vacuna?


Conoce al hombre que asegura tener la cura para el coronavirus y cuyo material fue eliminado por YouTube
Durante una entrevista denunció censura a su trabajo.


Andreas Kalcker
La pandemia de coronavirus hizo que el mundo se aisle debido al temor al contagio. En ese contexto salieron diferentes expertos para hablar del tema y algunos se animaron a decir que tenían la cura. Este es el caso de Andreas Kalcker, quien denuncia censura.

En las últimas horas, Youtube ha eliminado de su plataforma videos porque eran fake news y promocionaban tratamientos no científicos para tratar el Covid-19, entre ellos el de este supuesto científico alemán.
Kalcker brindó una entrevista al programa Contracara de Juan Manuel Soaje Pinto es licenciado en Estudios Internacionales, exdirector del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas de Argentina, director del prestigioso Canal TLV1. En esta entrega mantuvo una conversación acerca de la situación actual, y de cómo poder enfrentar los graves problemas que atraviesa toda la comunidad mundial.
Andreas tiene una reputación cuestionable, ya que en 2012 fue arrestado por los especialistas del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil española por poner a la venta el MMS tras afirmar sin ningún fundamento ni estudio clínico que lo respalde, que puede curar el cáncer, el SIDA, la tuberculosis, el autismo y el alzheimer.
En las diversas intervenciones que protagoniza presenta el dióxido de cloro como la cura del coronavirus. "Un virus no funciona con antibióticos", dice, "pero el dióxido de cloro sí que funciona porque lo que hace es oxidar las cápsidas de los virus".





En la siguiente noticia vemos dos fármacos con contenido o derivados del cloro, porsupuesto están dentro de la industria farmaceutica.




Un fármaco antiparasitario podría eliminar al coronavirus en sólo 48 horas
4 DE Abril 2020 - 08:37 El mismo se vende en todo el mundo y está aprobado por Agencia Americana del Medicamento. Expertos australianos explicaron sus hallazgos en cultivos celulares y cuáles son los pasos a seguir para aplicarlo en humanos.
Un estudio colaborativo dirigido por el Biomedicine Discovery Institute (BDI) de la Universidad de Monash en Melbourne (Australia), junto al Peter Doherty Institute of Infection and Immunity (Doherty Institute), ha evidenciado en cultivos celulares que un medicamento antiparasitario, denominado ivermectin y disponible en todo el mundo, es capaz de matar al nuevo coronavirus en 48 horas.
“Hemos descubierto que incluso una sola dosis podría eliminar todo el virus a las 48 horas y que, además, a las 24 horas se produce una reducción realmente significativa”, revelaron los investigadores, cuyo trabajo ha sido publicado en la revista Antiviral Research.
Se trata de un medicamento antiparasitario aprobado por la Agencia Americana del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) que también ha demostrado ser eficaz ‘in vitro’ contra una amplia gama de virus, incluidos el VIH, el dengue, la gripe y el Zika. No obstante, los expertos han avisado de que los ensayos se tienen que realizar todavía en personas.
“La ivermectina se usa ampliamente y se considera un medicamento seguro. Necesitamos determinar ahora si la dosis a la que se puede usar en humanos será efectiva, ese es el siguiente paso. En tiempos en los que estamos teniendo una pandemia global y no hay un tratamiento aprobado, si tuviéramos un compuesto que ya estuviera disponible en todo el mundo, eso podría ayudar a la gente antes. Siendo realistas, pasará un tiempo antes de que una vacuna esté ampliamente disponible”, afirmó Kylie Wagstaff, autora principal del estudio.

Aunque se desconoce el mecanismo por el cual ivermectin actúa en el virus, es probable, en función de su acción en otros virus, que funcione para evitar que el virus “atenúe” la capacidad de las células huésped para eliminarlo.
El uso de esta medicina para combatir la COVID-19 dependería, según la científica, de los resultados de más pruebas preclínicas y, en última instancia, de ensayos clínicos, con una financiación que se necesita urgentemente para seguir avanzando en el trabajo.
La ivermectina se ha utilizado ampliamente desde la década de los ’80 para tratar los piojos, sarna y varias otras infecciones causadas por parásitos. El fármaco también se utiliza para tratar la rosácea, una enfermedad de la piel.
El hecho de que la ivermectina sea un medicamento que ya ha sido estudiado y aprobado para tratar otras afecciones ofrece una ventaja decisiva con respecto al desarrollo de nuevos medicamentos, un proceso largo que suele requerir muchos años de estudio de la seguridad y la eficacia antes de poder llegar a los pacientes humanos.
De hecho, los investigadores adoptaron un enfoque similar al tratar de desarrollar tratamientos para COVID-19 mediante el uso de otros medicamentos, incluidos las drogas antipalúdicos hidroxicloroquina (HCQ) y cloroquina(CQ). La HCQ es la menos tóxica de las dos y también se usa como un antiinflamatorio para tratar condiciones como artritis reumatoide y lupus.
Ambas dieron resultados aparentemente prometedores contra la COVID-19 en estudios preliminares en China y Francia, lo que llevó al presidente norteamericano, Donald Trump, a considerarlas un “regalo divino”, incluso cuando expertos llaman a ser cautelosos mientras se realizan investigaciones más amplias.
 


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