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miércoles, 13 de julio de 2016

Una posible "Dama de hierro"



Theresa May, la mujer que podría ser la próxima líder del Reino Unido
Por Stephen Castle 7 julio 2016
Theresa May podría convertirse en la próxima líder del Reino Unido Credit Peter Nicholls/Reuters
LONDRES – Theresa May, una de las dos mujeres con grandes posibilidades de gobernar el Reino Unido, ha estado en la mira del público durante años. Así que cuando perdió mucho peso en 2013, hubo muchas especulaciones sobre una intervención para mejorar su imagen.
Luego se supo que May había sido diagnosticada con diabetes tipo I, una enfermedad que requiere inyecciones diarias de insulina. Cuando le preguntaron cómo se sentía, le dijo a la BBC que su acercamiento al asunto era el mismo que ante cualquier otra cosa en la vida: “Seguir adelante y enfrentarlo sin rodeos”.
Su alma de acero la ha catapultado al centro del escenario político después del voto del Reino Unido para separarse de la Unión Europea y ahora es una de las protagonistas de la lucha al interior del Partido Conservador para escoger al sucesor de David Cameron, el actual primer ministro, quien dijo que renunciará a su cargo en otoño.
En la primera votación para escoger a los candidatos conservadores, May quedó logró 165 votos, mientras que Andrea Leadsom ocupó el segundo lugar con 66. En la segunda votación celebrada el jueves, May aumentó su ventaja con 199 votos, mientras que Leadsom obtuvo 84 y Michael Gove apenas 46. Estos resultados muestran que es muy probable que una mujer vuelva a 10 Downing Street.
May es la secretaria del Interior del Reino Unido que ha ocupado ese cargo durante más tiempo en medio siglo. Tiene una reputación de ser seria y trabajadora, y trata de mantenerse al margen de las intrigas del Partido Conservador.
“Sé que no soy una luminaria de la política”, dijo May el jueves. “No hago giras por los estudios de televisión. No chismeo sobre la gente en los almuerzos. No bebo en los bares del Parlamento”.
Tim Yeo, un antiguo colega, recordó que May asistía a sus fiestas pero no solía “atraer un círculo de personas a su alrededor ni provocar risas”. Puede ser apropiado en estos momentos, observó, porque “su prudencia le será útil cuando solo haya caos a su alrededor”.
Por su tenacidad se le ha comparado con Margaret Thatcher y con la canciller de Alemania, Angela Merkel, hija de un clérigo al igual que May.
Nacida en 1956, creció en Oxfordshire, es hija única y tuvo su primer contacto con el Partido Conservador a los 12 años. Fue una estudiante dedicada, nunca se rebeló contra la educación religiosa que recibió y sigue asistiendo a la iglesia.
Al igual que Cameron y Boris Johnson, el antiguo alcalde de Londres que hace poco se retiró de la carrera por el liderazgo del Partido Conservador, estudió en Oxford (aunque algunos años antes que ellos). Sin embargo, mientras que ellos llegaron a través de Eton College y se hicieron miembros del Bullingdon Club, la sociedad hedonista de Oxford, ella asistió a una escuela secundaria estatal y tuvo una vida universitaria más calmada.
Le importaba la política, por lo que participó en la famosa sociedad de debate de Oxford Union y se hizo miembro de la Asociación Conservadora de la universidad. En una de las reuniones de la asociación, una amiga llamada Benazir Bhutto (que luego se convirtió en primera ministra de Pakistán), le presentó a su esposo, Philip May, a quien ella describe como su roca.
Theresa May en una conferencia de prensa en Whitehall, el 30 de junio de 2016 Credit Sean Dempsey/European Pressphoto Agency
La pareja no tiene hijos. “Sencillamente no ocurrió”, le dijo al periódico The Daily Telegraph. “Vemos familias todo el tiempo y sabemos que tienen algo que nosotros no tenemos”.
May trabajó en la industria financiera, incluso en el Banco de Inglaterra, mientras perseguía sus aspiraciones políticas. Obtuvo un escaño en el Parlamento en 1997 para representar a Maidenhead, un próspero pueblo ubicado al oeste de Londres, exactamente en la época en que su partido comenzaba un largo periodo como oposición.
Avanzó con rapidez en las filas conservadoras y ganó notoriedad a nivel nacional gracias a un impactante discurso que dio en una convención anual del partido, una ocasión que por lo regular se aprovecha para elogiar a los activistas del partido. “Nuestra base es demasiado estrecha y, algunas veces, también lo son nuestros seguidores”, advirtió a sus colegas. “Ya saben cómo nos dicen algunos: ‘The nasty party’, (el partido despreciable)”.
Cuando los conservadores regresaron al poder después de las elecciones de 2010 en una coalición con los liberales, recibió un ascenso al ser designada secretaria del Interior, uno de los cargos más prestigiosos en el gobierno, y un nombramiento que quizá no habría recibido si Nick Clegg, el líder del Partido Liberal Demócrata, hubiera exigido ese puesto. En su lugar, se convirtió en primer ministro adjunto sin responsabilidades departamentales, y así le abrió el camino a May.
Por su tenacidad, se le ha comparado con Margaret Thatcher y Angela Merkel, la canciller de Alemania. Credit Leon Neal/Agence France-Presse — Getty Images
Su talón de Aquiles es la inmigración, que es parte de sus responsabilidades como secretaria del Interior. Cameron prometió reducir la inmigración neta a menos de 100.000 personas por año, pero en repetidas ocasiones no se ha alcanzado el objetivo.
May no podía hacer nada contra las personas que vienen de la Unión Europea, porque legalmente tienen el derecho de establecerse en el Reino Unido. Sin embargo, las cifras de los que pertenecen a otras regiones fuera del bloque, a quienes sí puede controlar el gobierno, aún son elevadas. En general, la cifra neta para 2015 superó los 330.000.
Se considera a May un poco más de derecha que Cameron, aunque apoyó su proyecto de legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Cuando se convocó el referendo de la Unión Europea, se dudaba que fuera a hacer campaña a favor o en contra de la pertenencia.
Al final apoyó los esfuerzos de Cameron para permanecer en el bloque, pero no habló mucho. Por eso puede presentarse como una candidata de unidad para su partido, que sufrió divisiones profundas con ese tema.
Sin embargo, también significa que sus críticos revisarán con lupa cualquier acuerdo que logre negociar con la Unión Europea sobre los futuros vínculos del Reino Unido con el bloque, en especial lo relacionado con el acceso del Reino Unido al mercado único de bienes y servicios de la Unión Europea.
May intentó tranquilizar a los partidarios de las políticas más estrictas con la promesa de que no intentará permanecer dentro de la Unión Europea, ni tampoco regresar por la puerta trasera.
“Brexit es brexit”, dijo con firmeza, lo que confirmó que si le corresponde negociar la salida del Reino Unido del bloque se enfrentará al proceso de frente y sin rodeos.

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