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miércoles, 5 de febrero de 2020

Francisco y los extraterrestres


5 DE FEBRERO 2020 - 01:24 Javier Cornejo

  
Transcurrió el primer mes de 2020 en el que asistimos a un caleidoscopio de facetas que parecen perfilarse como importantes sucesos que ocurrirán este año. Sucesos que repercutirán en cada país de acuerdo con las características de cada uno.
Se trata de eventos climáticos extremos, pandemias, reseteos financieros, agudización de conflictos sociales; pero, hay noticias que pasan casi desapercibidas cuya importancia se develan a medida de su certeza.
Un rubro son las convocatorias de la máxima autoridad católica a realizarse en el Vaticano.
Una para el miércoles 12 de febrero que lleva por título: "El Universo y posible encuentro con otras civilizaciones".
Los conocimientos que acumula el Vaticano sobre esta temática se remontan a sus propios orígenes. Conocimientos que a lo largo de los siglos en tiempos cruciales, los dignatarios eclesiásticos comunicaron al mundo con cuentagotas.
Al respecto me referiré sólo a los últimos años, el papado de Bergoglio. El 15 de julio de 2013, a muy poco tiempo de su asunción, Francisco visita el Observatorio Astronómico Vaticano -Specola Vaticana- En ese momento estaba dirigido por el jesuita argentino (cordobés) padre Gabriel Funes.
De Funes tenemos declaraciones que efectuara a L'Osservatore Romano el 13 de mayo de 2008 sobre la temática que nos ocupa: "abrir las conciencias hacia nuestros hermanos extraterrestres que son también creación de Dios sin poner en entredicho la Fe de la creación".
"En mi opinión existe la posibilidad que seres inteligentes creados por Dios podrían existir en el espacio exterior y algunos podrían estar libres del pecado original ya que podrá haber algunos que se mantuvieran en amistad completa con el Creador".
¿Qué quieren decir estas palabras?.
¿Se prepara la Iglesia para un anuncio de vida extraterrestre?. El 12 de febrero parece ser una fecha de inflexión.
Es de destacar que la red de observatorios astronómicos del Vaticano no sólo está en Roma. En la universidad de Arizona comparte espacio con unas instalaciones de paradójico nombre: LU.CI.FER ( Large binocular telescope near-infrared Utility wath cámara and Integral Fiel Unit for Extragalactic Research).
En la dirección de la Specola, Gabriel Funes fue reemplazado por el reconocido ufólogo (jesuita) Guy Consolmagno quien comunicó que a partir del 2 de marzo de 2020 se abrirá a la investigación los archivos sobre los temas extraterrestres del Vaticano, a partir del papa Pio XII, esto es a partir de año 1958 en adelante.
Pacto global
La otra noticia es la invitación papal, efectuada en forma personal a todos los líderes del mundo para el 14 de mayo al encuentro a realizarse en el Vaticano.
Su objetivo: en función de la Encíclica Laudato Si, la instauración de las bases educativas para la creación de un solo pueblo universal, un nuevo Pacto Educativo Global para el nuevo Gobierno Mundial. Esta cuestión contiene un significado de suma trascendencia para la humanidad por lo que será tema de futuros artículos.
Una fecha especial
Como curiosidad, me referiré a la particular fecha que el Papa eligió para este encuentro global de los jerarcas de la "Casa Común".
14 mayo de 1097: primer enfrentamiento de los Cruzados con los Turcos en Nicea. Lugar de trascendental Concilio.
14 mayo de 1407: Benedicto XIII termina con el caos de vigencia de tres papas.
14 mayo de 1541: Paulo III emite la Bula que crea el Obispado de Perú.
14 mayo de 1570: papa San Pío V crea la primer diócesis en Argentina.
14 mayo de 1948: es la creación del Estado de Israel.
También es preciso referenciar que el 13 de mayo es la veneración de la Virgen de Fátima cuyos "secretos" relativos al tema sexualidad vaticana se encuentran en boga en estos días.
Iniciamos el 2020, año de inflexión, con dos iniciativas que involucran al mundo, aunque las personas que lo habitan sean convidados de piedra.

 


El Papa promueve evento mundial para "reconstruir el pacto educativo global" - ZENIT - Espanol
About Rosa Die Alcolea
 (ZENIT – 12 sept. 2019).- El Papa Francisco ha lanzado un mensaje –por escrito y en video— para promover un evento mundial para el día 14 de mayo de 2020, que tendrá como tema: "Reconstruir el pacto educativo global", informa la Oficina de Prensa de la Santa Sede, este jueves, 12 de septiembre de 2019.
Se trata de un encuentro para «reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones», renovando la «pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión», explica el Pontífice.
Hoy más que nunca, es «necesario» unir los esfuerzos por una alianza educativa amplia «para formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna», expone.
La educación afronta la llamada rapidación, –observa Francisco– que encarcela la existencia en el vórtice de la velocidad tecnológica y digital, cambiando continuamente los puntos de referencia.
«Sin embargo, cada cambio necesita un camino educativo que involucre a todos». Para ello, el Santo Padre propone construir una "aldea de la educación" donde se comparta en la diversidad el «compromiso por generar una red de relaciones humanas y abiertas», y cuyo terreno esté «saneado de la discriminación con la introducción de la fraternidad», como sostuvo en el Documento que firmó con el Gran Imán de Al-Azhar, en Abu Dabi, el pasado 4 de febrero.
Sigue el mensaje del Santo Padre Francisco para el lanzamiento del Pacto Educativo, evento mundial que tendrá lugar el 14 de mayo de 2020 y cuyo tema es «Reconstruir el pacto educativo global".
***
Mensaje del Santo Padre
Queridos hermanos y hermanas:
En la Encíclica Laudato si' invité a todos a colaborar en el cuidado de nuestra casa común, afrontando juntos los desafíos que nos interpelan. Después de algunos años, renuevo la invitación para dialogar sobre el modo en que estamos construyendo el futuro del planeta y sobre la necesidad de invertir los talentos de todos, porque cada cambio requiere un camino educativo que haga madurar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora.
Por este motivo deseo promover un evento mundial para el día 14 de mayo de 2020, que tendrá como tema: "Reconstruir el pacto educativo global"; un encuentro para reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones, renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión. Hoy más que nunca, es necesario unir los esfuerzos por una alianza educativa amplia para formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna.
El mundo contemporáneo está en continua transformación y se encuentra atravesado por múltiples crisis. Vivimos un cambio de época: una metamorfosis no sólo cultural sino también antropológica que genera nuevos lenguajes y descarta, sin discernimiento, los paradigmas que la historia nos ha dado. La educación afronta la llamada rapidación, que encarcela la existencia en el vórtice de la velocidad tecnológica y digital, cambiando continuamente los puntos de referencia. En este contexto, la identidad misma pierde consistencia y la estructura psicológica se desintegra ante una mutación incesante que «contrasta la natural lentitud de la evolución biológica» (Carta enc. Laudato si', 18).
Sin embargo, cada cambio necesita un camino educativo que involucre a todos. Para ello se requiere construir una "aldea de la educación" donde se comparta en la diversidad el compromiso por generar una red de relaciones humanas y abiertas. Un proverbio africano dice que "para educar a un niño se necesita una aldea entera". Por lo tanto, debemos construir esta aldea como condición para educar. El terreno debe estar saneado de la discriminación con la introducción de la fraternidad, como sostuve en el Documento que firmé con el Gran Imán de Al-Azhar, en Abu Dabi, el pasado 4 de febrero.
En una aldea así es más fácil encontrar la convergencia global para una educación que sea portadora de una alianza entre todos los componentes de la persona: entre el estudio y la vida; entre las generaciones; entre los docentes, los estudiantes, las familias y la sociedad civil con sus expresiones intelectuales, científicas, artísticas, deportivas, políticas, económicas y solidarias. Una alianza entre los habitantes de la Tierra y la "casa común", a la que debemos cuidado y respeto. Una alianza que suscite paz, justicia y acogida entre todos los pueblos de la familia humana, como también de diálogo entre las religiones.
Para alcanzar estos objetivos globales, el camino común de la "aldea de la educación" debe llevar a dar pasos importantes. En primer lugar, tener la valentía de colocar a la persona en el centro. Para esto se requiere firmar un pacto que anime los procesos educativos formales e informales, que no pueden ignorar que todo en el mundo está íntimamente conectado y que se necesita encontrar —a partir de una sana antropología— otros modos de entender la economía, la política, el crecimiento y el progreso. En un itinerario de ecología integral, se debe poner en el centro el valor propio de cada criatura, en relación con las personas y con la realidad que las circunda, y se propone un estilo de vida que rechace la cultura del descarte.
Otro paso es la valentía de invertir las mejores energías con creatividad y responsabilidad. La acción propositiva y confiada abre la educación hacia una planificación a largo plazo, que no se detenga en lo estático de las condiciones. De este modo tendremos personas abiertas, responsables, disponibles para encontrar el tiempo para la escucha, el diálogo y la reflexión, y capaces de construir un tejido de relaciones con las familias, entre las generaciones y con las diversas expresiones de la sociedad civil, de modo que se componga un nuevo humanismo.
Otro paso es la valentía de formar personas disponibles que se pongan al servicio de la comunidad. El servicio es un pilar de la cultura del encuentro: «Significa inclinarse hacia quien tiene necesidad y tenderle la mano, sin cálculos, sin temor, con ternura y comprensión, como Jesús se inclinó a lavar los pies a los apóstoles. Servir significa trabajar al lado de los más necesitados, establecer con ellos ante todo relaciones humanas, de cercanía, vínculos de solidaridad»1. En el servicio experimentamos que hay más alegría en dar que en recibir (cf. Hch 20,35). En esta perspectiva, todas las instituciones deben interpelarse sobre la finalidad y los métodos con que desarrollan la propia misión formativa.
Por esto, deseo encontrar en Roma a todos vosotros que, de diversos modos, trabajáis en el campo de la educación en los diferentes niveles disciplinares y de la investigación. Os invito a promover juntos y a impulsar, a través de un pacto educativocomún, aquellas dinámicas que dan sentido a la historia y la transforman de modo positivo. Junto a vosotros, apelo a las personalidades públicas que a nivel mundial ocupan cargos de responsabilidad y se preocupan por el futuro de las nuevas generaciones. Confío en que aceptarán mi invitación. Apelo también a vosotros, jóvenes, para que participéis en el encuentro y para que sintáis la responsabilidad de construir un mundo mejor. La cita es para el día 14 de mayo de 2020, en Roma, en el Aula Pablo VI del Vaticano. Una serie de seminarios temáticos, en diferentes instituciones, acompañarán la preparación del evento.
Busquemos juntos las soluciones, iniciemos procesos de transformación sin miedo y miremos hacia el futuro con esperanza. Invito a cada uno a ser protagonista de esta alianza, asumiendo un compromiso personal y comunitario para cultivar juntos el sueño de un humanismo solidario, que responda a las esperanzas del hombre y al diseño de Dios.
Os espero y desde ahora os saludo y bendigo.
Vaticano, 12 de septiembre de 2019
FRANCISCO

El mensaje del papa Francisco: del sueño a la pesadilla
Octubre 01, 2019 Origen: fsspx.news
San Juan Bosco confesando a un grupo de niños.
La Iglesia actualmente camina al ritmo de la preparación de dos Sínodos: el Sínodo Episcopal para la Amazonía, cuyo documento preparatorio, o Instrumentum laboris, es el blanco diario de la crítica; y el Sínodo, o camino sinodal, de la Iglesia de Alemania, que ha causado gran agitación entre Roma y los obispos alemanes.
Mientras que la agitación aumenta cada día, el Papa Francisco anunció la celebración de un nuevo evento importante para la Iglesia. En un mensaje publicado el 12 de septiembre de 2019 "con motivo del lanzamiento del pacto educativo", invitó a todos aquellos que trabajan "en el campo de la educación en todos los niveles" a reunirse el 14 de mayo de 2020 en Roma. El objetivo es "promover e implementar (...) las dinámicas que dan sentido a la historia". La fecha de la reunión corresponderá al cuarto aniversario de la promulgación de la encíclica Laudato si'.
El mensaje del Papa invita a una alianza educativa
En su mensaje, el Pontífice anuncia su deseo de establecer un "camino educativo" con el objetivo de "hacer madurar una nueva solidaridad universal" para una "humanidad más fraterna". Para lograr lo anterior, el Papa propone "una vasta alianza educativa" dirigida a formar individuos capaces de "construir el futuro del planeta (...) salvaguardando nuestro hogar común". El mismo "hogar común" sobre el que la encíclica mencionada anteriormente describe los peligros que lo amenazan y prescribe una ecología integral para salvarlo.
Francisco parte de la observación de que la profunda transformación del mundo contemporáneo tiene consecuencias culturales y antropológicas que conducen a una especie de desintegración psicológica de los individuos, especialmente de aquellos que están en formación. El Papa desea remediar este hecho.
La solución radica en la construcción de una "aldea de la educación", que comprenda un "camino educativo que involucre a todo el mundo" y permita establecer las condiciones para una educación válida. La discriminación, que supuestamente se opone a esto, se considera resuelta a través del Documento sobre Fraternidad Humana, firmado el 4 de febrero en Abu Dabi.
Se trata entonces de encontrar una "convergencia mundial" para una educación que respete todos los componentes de la persona, que sea portadora de paz, justicia y recibimiento, así como de diálogo entre las distintas religiones. Para lograr todo esto, se indican tres etapas.
Primero, "poner a la persona en el centro" (?) Porque "todo está vinculado". Este es uno de los temas favoritos del Papa, que lo aborda una docena de veces en la encíclica Laudato si'. Este es el punto central de su "ecología integral". Para esto, es necesario "de acuerdo con una antropología saludable, encontrar otras formas de entender la economía, la política, el crecimiento y el progreso".
El segundo paso consiste en una invitación a "invertir las mejores energías", es decir, tener proyectos educativos a largo plazo, para capacitar a "personas abiertas, responsables" que serán los encargados de "un nuevo humanismo".
Finalmente, el tercer paso será formar a aquellas personas "disponibles para servir a su comunidad", poniéndose al servicio del prójimo. El objetivo es capacitarlas en el altruismo, especialmente hacia los pobres.
El Papa concluye con una invitación dirigida a todos para "hacer un compromiso personal y comunitario para cultivar juntos el sueño de un humanismo solidario".
Este mensaje está casi al mismo nivel de un vago programa educativo de las Naciones Unidas o de la Unesco. Jesucristo se menciona solamente como un ejemplo de "servicio", por el lavamiento de pies, y Dios solo aparece como el autor de un diseño que se lograría a través de este "humanismo solidario".
La doctrina cristiana sobre la educación
La lectura del mensaje del Papa es sorprendente por su banalidad y ausencia total de trascendencia. El pacto de educación global que Francisco quiere promover no tiene nada en común con la educación cristiana que los líderes de la Iglesia siempre han defendido y alentado.
Entre los documentos magistrales destaca con particular resplandor la encíclica Divini Illius Magistri (31 de diciembre de 1929) del papa Pío XI, la cual está completamente dedicada a la educación. Los siguientes extractos reflejan el aspecto de la fe que es necesario para cualquier discurso católico sobre el tema.
La educación perfecta es la educación cristiana.
"Es, por tanto, de la mayor importancia no errar en materia de educación, de la misma manera que es de la mayor trascendencia no errar en la dirección personal hacia el fin último, con el cual está íntima y necesariamente ligada toda la obra de la educación. Porque, como la educación consiste esencialmente en la formación del hombre tal cual debe ser y debe portarse en esta vida terrena para conseguir el fin sublime para el cual ha sido creado, es evidente que así como no puede existir educación verdadera que no esté totalmente ordenada hacia este fin último, así también en el orden presente de la Providencia, es decir, después que Dios se nos ha revelado en su unigénito Hijo, único que es "el camino, la verdad y la vida" (Jn 14, 6), no puede existir otra completa y perfecta educación fuera de la educación cristiana".
La educación pertenece de manera particular a la Iglesia
"En primer lugar, la educación pertenece de un modo supereminente a la Iglesia por dos títulos de orden sobrenatural, exclusivamente conferidos a ella por el mismo Dios, y por esto absolutamente superiores a cualquier otro título de orden natural. (...) El primer título consiste en la expresa misión docente y en la autoridad suprema de magisterio, que le dio su divino Fundador: 'Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; id, pues, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto Yo os he mandado' ( Mt 28,18-20). El segundo título es la maternidad sobrenatural, en virtud de la cual la Iglesia, esposa inmaculada de Cristo, engendra, alimenta y educa las almas en la vida divina de la gracia con sus sacramentos y enseñanzas. (...)  Con lo cual queda demostrado con toda evidencia cómo de derecho, y aun de hecho, pertenece de manera supereminente a la Iglesia la misión educativa".
Hay que huir del naturalismo en la educación
"Porque nunca se debe perder de vista que el sujeto de la educación cristiana, es el hombre todo entero, espíritu unido al cuerpo en unidad de naturaleza, con todas sus facultades naturales y sobrenaturales, cual nos lo hacen conocer la recta razón y la revelación; es decir, el hombre caído de su estado originario, pero redimido por Cristo y reintegrado a la condición sobrenatural de hijo adoptivo de Dios, aunque no a los privilegios preternaturales de la inmortalidad del cuerpo y de la integridad o equilibro de sus inclinaciones. Quedan, por tanto, en la naturaleza humana los efectos del pecado original, particularmente la debilidad de la voluntad y las tendencias desordenadas del alma. (...)
Por esta razón es falso todo naturalismo pedagógico que de cualquier modo excluya o merme la formación sobrenatural cristiana en la instrucción de la juventud; y es erróneo todo método de educación que se funde, total o parcialmente, en la negación o en el olvido del pecado original y de la gracia, y, por consiguiente, sobre las solas fuerzas de la naturaleza humana".
Esta enseñanza pontificia puede completarse fácilmente con los numerosos discursos del Papa Pío XII, y a través de la Constitución apostólica Sedes Sapientiae del 31 de mayo de 1956...
Cuando el sueño se convierte en pesadilla
Este recordatorio permite evaluar la profundidad del abismo excavado desde Vaticano II y acentuado por el pontificado actual. Este "sueño de un humanismo solidario" no es católico sino naturalista. Además de ser totalmente utópico.
Este pacto educativo no es católico
El proyecto del Papa Francisco no toma en cuenta la dimensión sobrenatural que es una parte integral de la educación católica. Se puede objetar que la intención del Papa es dirigirse a todos los educadores, católicos o no, y que, por tanto, no tiene que mencionar esta dimensión.
Pero lo que uno espera del Papa, en su calidad de Papa, es una enseñanza para la Iglesia, y no un discurso digno de cualquier organismo internacional, cuyo horizonte sigue siendo puramente terrestre. ¿Es esta su misión? ¿El vicario de Cristo, sucesor de Pedro, debe competir con las dependencias de las Naciones Unidas? E incluso si se dirigiera a todos los hombres, ¿no está allí para evangelizarlos? ¿Para mostrarles cómo la educación católica por sí sola puede resolver la crisis del hombre moderno enseñándole el cielo y la virtud que puede conducirlo allí?
Esta alianza educativa es naturalista
La alianza mundial promovida por el Papa no se basa en la enseñanza completa, natural y sobrenatural de la Iglesia en la educación, ya que olvida las heridas del pecado original. Esta alianza se fija metas muy altas, ya que apunta a una "antropología saludable" que permita encontrar otras formas de entender la economía, la política, el crecimiento, el progreso, etc. Pero estos objetivos son realmente alcanzables únicamente a través de la civilización cristiana. Es la enseñanza inmortal de San Pío X: "No, Venerables Hermanos (hace falta recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y de legisladores); no se edificará la ciudad de otro modo del que Dios la ha edificado; no se edificará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no se inventará ni la ciudad nueva se edificará en las nubes. Ha sido y es: es la civilización cristiana, es la ciudad católica. No se trata más que de restaurarla, y de hacerlo con ahínco, sobre los cimientos naturales y divinos contra los ataques siempre renovados de la utopía malsana, de la protesta y de la impiedad: omnia instaurare in Christo, debemos restaurarlo todo en Cristo" (Carta Nuestro Mandato Apostólico, 25 de agosto de 2019).
Esta aldea de la educación es utópica
¿Sobre qué base piensa el Papa construir su "aldea de la educación"? El terreno sobre el que afirma construir es el de la fraternidad humana. Es el documento de Abu Dabi, que ya había sido respondido por San Pío X: "No, Venerables Hermanos, no hay una verdadera fraternidad fuera de la caridad cristiana que por amor a Dios y a su Hijo Jesucristo, nuestro Salvador, acoge a todos los hombres para aliviarlos a todos y llevarlos a todos a la misma fe y la misma felicidad del cielo. Al separar la fraternidad de la caridad cristiana así entendida, la democracia [o educación], lejos de ser un progreso, constituiría un retroceso desastroso para la civilización ".
¿Cómo piensa Francisco establecer una "antropología saludable" hoy? ¿A través de una "ética planetaria", como la propuesta por Hans Küng, una especie de mínimo común denominador de las religiones? Pero esto es solo un sueño vacío. ¿O tal vez a través del comunismo, el hinduismo anticristiano, la ley islámica, el liberalismo desenfrenado, o incluso la teoría de género, la propaganda LGBTI, las prácticas que dañan la vida desde su comienzo hasta su final, o el transhumanismo? ¿Cómo sería este fundamento educativo que debería tener en cuenta todas las desviaciones religiosas, intelectuales y morales que animan a nuestros contemporáneos? Un verdadero monstruo: la unión o el matrimonio imposible entre la naturaleza y lo antinatural. Sin fe, solo se puede construir sobre arena.
El "sueño de un humanismo solidario" así concebido se convertiría rápidamente en una pesadilla...

 

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